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Marketing Digital, Storytelling, campaña marketing

Sant Jordi, cuentos del marketing

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Escondido en medio de enormes edificios recubiertos de oscuros cristales, en un rincón de Barcelona, se encuentra una modesta oficina, Ipanema, donde trabajan caballeros y caballeras, conocidos como los Garotos, que se enfrentan día a día a un temible dragón, el Marketing. Pero a pesar de su existencia no pueden verlo ni tocarlo, solo sienten su presencia, y su único modo de combatirlo es con métricas y resultados. Como mayor es la visibilidad, posicionamiento, clics, aperturas, tareas realizadas… más se debilita el hambre del dragón. Pero solo lo consiguen cuando trabajan juntos, en equipo y coordinados, a pesar de que cada uno de ellos tiene su propia función.


En el equipo de Ipanema, formado por ocho valientes listos para enfrentar cualquier batalla,  tenemos a David, el Elocuente. En todo momento sabe qué decir, cómo decirlo y cuándo decirlo para cautivar tu atención. A Núria, la Guerrera Implacable. Su temperamento es tan fuerte que nadie puede derrumbarla. A Luís, el Jaranero. Capaz de en un momento crítico, calmar a su equipo con tan solo una frase. A David, el Rey “Sí”. Le pidas ayuda o no, él siempre estará allí para defenderte y rescatarte. A Vanessa, la Polifacética. Tanto se defenderá haciendo A, como B, como C. A Àngels, la Creativa Empedernida. Inventa cualquier cosa en minutos para ganar la batalla. A Inma, la Ternura Personificada. Tiene a toda la audiencia enamorada, y a Ester, la Organizadora Nata. Con un clic lo tiene todo organizado y entramado.


Día tras día labran su batalla, pero ha sido con los años, con la evolución de Internet que su escudo se ha vuelto más fuerte y brillante. No obstante, esto no quiere decir que de vez en cuando no se derrumben, pero trabajando juntos consiguen levantarse, firmes, fuertes, para enfrentarse a la próxima batalla.


Pero su peor enemigo en realidad no es el dragón, sino el reloj que marca las horas que quedan antes de entregar aquellas hojas que terminarán con el hambre de éste. Las horas pasan, y los tempos, que horas antes se estaban cumpliendo, se han alborotado a consecuencia de imprevistos.


La Guerrera Implacable intenta conseguir más tiempo. La Organizadora Nata intenta organizar el tiempo por prioridades, mientras el Rey “Sí” y la Creativa Empedernida trabajan a contrarreloj para sacar a tiempo las invenciones que necesitan. El Jaranero intenta calmarlos con sus ingeniosas frases mientras sigue trabajando codo con codo con la Creativa Empedernida y el Rey “Sí” para transformar lo que ellos han hecho en una realidad que les servirá de muralla defensora. La Polifacética va allí donde la necesitan para conseguir calmar al dragón a tiempo. Y la Ternura Personificada, intenta, mediante hojas, con resultados positivos, encandilar a la bestia para que no se impaciente más de la cuenta conjuntamente con las palabras del Elocuente.


Les quedan menos de 24 horas para lograr su cometido y están intentando solventar los imprevistos que han ido surgiendo. Pero como han hecho siempre, están convencidos de que van a conseguirlo. Son listos, valientes, están motivados y les encanta lo que hacen, por todo esto, seguro que lo conseguirán.


El dragón empieza a impacientarse frente a las pocas horas que le quedan para comer. Pero los Garotos, no se dan por vencidos, se preparan para conseguir el reto mientras las agujas de los segundos van pasando a un paso vertiginoso. Diseño, Inbound, Content, Programación y Administración, todos unidos, ultiman las tareas que les quedan hasta la gran batalla.


Una hora para el encuentro. Cada uno de ellos se viste con su armadura y coge sus armas más poderosas. El dragón está hambriento y solo sus hojas podrán calmarlo.


Las 12 en punto, el dragón llama a la puerta. Los Garotos cogen sus cosas y se presentan en frente de él. El dragón los examina, no dice nada. La Ternura Personificada le entrega las hojas que ha recopilado de sus compañeros y el dragón las examina atentamente, una a una, despacio, mientras la expresión de su cara se relaja y la de los Garotos también. Finalmente, el dragón asiente, sonríe y se va por dónde ha venido. Todos estallan en alegría, otra batalla ganada.


Y es que el marketing es esto, una batalla que se labra día a día, puesto que habrá momentos que un blog tendrá numerosas visitas y otros no, que en una fecha determinada se conseguirán muchos leads y en otra no, que un tuit tendrá miles de me gustas y otro solo tres, etc.


El marketing es una batalla de comprensión del comportamiento del usuario, de ver por qué un producto/servicio gusta o no, de escuchar los intereses y necesidades de aquellos que te piden, de generar contenidos que enamoren, pero sobre todo, es la lucha de trabajar en equipo, de ir aprendiendo y creciendo siempre juntos.

 

 

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